lunes, 31 de agosto de 2009

¿Alguna duda?



Todos y todas sabemos y decimos que tenemos que participar, que es la
única manera de resolver los problemas que nos afectan, que puede ser
de distintas maneras, desde el lugar de cada uno. Pero la realidad
muestra que la participación, se mire como se la mire, es escasa.

Entonces, ¿por qué no podemos arrancar? ¿Por qué cuesta tanto hacer lo que decimos que hay que hacer?

Para nosotros es un gran interrogante. Así que escuchamos (esperamos)
respuestas –que pueden ser por el BLOG, por FACEBOOK, por MAIL, o por
donde más te guste.




11 comentarios:

Granny Sharpmouse dijo...

Hola,

Les comento que hoy se celebra el BlogDay. El BlogDay es el día de los blogueros y ha sido creado para que los blogueros conozcan otros blogueros, de otros países y de otros centros de interés. Toda la jornada del 31 de agosto, los blogueros en el mundo entero postearán un artículo recomendando 5 nuevos blogs, preferentemente blogs diferentes a su propia cultura, punto de vista y posición.

¿A qué viene esto? Bueno, como este me pareció un blog interesante lo elegí como uno de los cinco recomendados.

Saludos!

Anónimo dijo...

¿Por qué no podemos arrancar? ¿Por qué cuesta tanto hacer lo que decimos que hay que hacer?

Mi opinión es que sí podemos arrancar, pero hay una cuestión de vital importancia vinculada a la respuesta a dicha pregunta; y es nuestros intereses personales. Mal o bien hecho, la verdad es que no lo se, por alguna razón priorizamos nuestros intereses personales. La energía que tenemos como humanos e individuos, es infinita. Ahora, el manejo y foco de dicha energía es finito, y depende de nuestro orden emocional, mental, espiritual, físico, etc. Depende de nosotros.

Existen infinitos aspectos en los que uno busca el orden, y simplemente prioriza aquellos que cree le van a redituar un beneficio o una satisfacción en su propia vida; y es entonces cuando el hacer por otros queda en último lugar.

Siguiendo esta línea, estoy claramente hablando de egoismo. Los humanos somos seres muy egoistas, y es mi opinión que se trata de un mecanismo para la supervivencia. Retrógrado, claro está.

El punto en el que nos equivocamos, es en el pensar que invertir nuestra energía por o para otros no nos redituará. Y he aquí la primer argumentación que me viene a la mente: si queremos valernos de la ciencia, podemos decir que fue estrictamente estudiado y demostrado, por ejemplo, que un bebé recién nacido es un ente que no se reconoce como tal. Es decir, no es humano, o un humano completo, en el sentido de que no ha siquiera comenzado a conformar su estructura psíquica ni de personalidad, por lo que no es un individuo. No se reconoce como algo diferente de la madre, por lo que requiere de ella (principalmente), y de los seres que lo rodean, para constituirse como tal. Requiere de caricias, miradas, ideas, etc. Requiere de la sociedad, y si no obtiene eso, muere sin ser un humano. Muere.

Esto nos pone en un rincón definitorio, somos seres estrictamente sociales, y sino, no somos nada. No podemos existir solos, ya que no nos conformaríamos como lo que somos. Por ello, no diré que es incorrecto, simplemente diré que está muy lejos de la verdad pensarnos y concebirnos a nosotros mismos como entes particulares, independientes e individuales.

Dicha concepción nos es inculcada culturalmente, y en grán medida a través del inconciente colectivo de nuestra sociedad, y hoy en día, de la sociedad mundial. Predomina el individualismo. Ello explica el egoísmo, del cual no escapamos ninguno, ya que somos seres humanos.

Ahora, volvamos a las preguntas. Nos cuesta hacer lo que decimos que hay que hacer porque lo consideramos menos importante que otras cosas, como las muy bien dispuestas en el diálogo de este artículo: laburo, parciales, la banda, etc.

Y todo esto es por falta de conciencia social. Porque si todos tuviéramos la conciencia de que hacer algo por otro u otros es tan satisfactorio y redituable como hacer algo por nosotros mismos, nuestras dos preguntas iniciales carecerían de sentido.

Priorizamos de forma egoista porque es nuestra naturaleza. Ahora, ¿se puede ser diferente? Claro. Solo es cuestión de una elección, y de vencer el miedo a la incertidumbre que nos genera invertir energía en lugares inciertos; en lugares que no sabemos de qué forma nos volverá. Por ejemplo: ¿a mi quién me beneficia por escribir todo esto? ¿por realizar semejante despliegue de ideas? Algo que me demanda tiempo, energía mental y emocional. Nadie. Sin embargo, y esto es, a mi entender, una cuestión de conciencia, puedo asegurarles que me genera una satisfacción exponer ideas que pienso que harán reflexionar a otros, los enriquecerán, los divertirán, los movilizarán, los advertirán o vaya uno a saber qué. Ahora, como todo goce, hay que estar abierto a recibirlo.

Anónimo dijo...

¿Cómo hacer lo que decimos que hay que hacer? No se qué es lo que está bien priorizar en esta vida, porque no se lo que es la vida; pero sí puedo decir lo que a mi me hace bien. Mi método, hasta ahora suficiente y personalmente efectivo, aunque no infalible, consiste en comportarse uno mismo coherentemente. Siento algo, lo pienso, lo digo y lo hago. Sea lo que sea. En la mayor medida que me sea posible. Si siento una cosa, pienso otra, digo otra y/o hago otra, simplemente no soy coherente; y al final hago cualquier cosa, lo que es más facil. Entonces digo qué es lo que hay que hacer pero no lo hago. No hace falta ser un maestro espiritual, sí hace falta ser justo con uno mismo, lo cual puede resultar muy dificil... aunque también satisfactorio de forma inversamente proporcional a la dificultad.

¿Grandes acciones? Quizás necesarias, aunque más difíciles. Lo que implicaría más energía de uno mismo. Y esto ocurre al armar un grupo de trabajo. No es necesario que todos armemos grupos de trabajo; si es necesario que adquiramos conciencia social. Sí es necesario que hagamos pequeñas acciones todos los días. Así como vamos sistemáticamente a la facu, o actualizamos el facebook, o nos juntamos con nuestros amigos por meros intereses propios, también podemos sistemáticamente hacer una o muchas acciones inciertas. Una acción cuyo beneficio propio se desconoce y no es seguro. Saludar al colectivero, regalar una sonrisa a una vieja amargada del subte (aunque nos odie por ello), etc.

Hacés un favor todos los días. Nadie te ve, nadie te califica con diez ni te desaprueba con cero. No vas a recibir ningún castigo ni tampoco ninguna recompensa. Y lo sabés. Pero lo hacés igual, porque SABÉS que no sos un individuo, sino una sociedad.

Ahora, insisto: es una cuestión de conciencia. Quizás dependa de la evolución, quizás de la información, la educación, la reflexión... quién sabe. Sólo puedo decir que yo hago lo que hago porque eso soy, y no tengo otra opción. Porque quiero ser yo, y esa es la única forma de serlo.

Voy a responder las preguntas iniciales con otra pregunta:

¿Puedo demandar de los demás lo que yo no hago?

Finalmente, pego un texto que puede ser muy lindo y enriquecedor. Un abrazo cariñoso para los lectores y el equipo de La Flecha"

Lázaro De Giovanni
Estudiante de cine en el IUNA.
E-mail: mermest@hotmail.com

Anónimo dijo...

"Usted se levanta un día y decide ayudar a alguien. A usted no hay nadie mirándolo, ninguna cámara lo está filmando, ningún premio le darán por hacerlo, nada va a ganar a cambio, y usted decide ayudar a alguien.

Usted no espera a que se haya organizado una colecta, usted no consulta si es la fecha en que hay que hacerlo, no vio por televisión una gran inundación ni un terremoto.

Usted se levanta un día y decide ayudar a alguien. A usted no le sobra nada, usted no tiene tanto, usted trabaja y por eso tiene lo que tiene.

Nadie le regaló nada, no dispone de tiempo, y decide ayudar a alguien.

Usted se levanta un día, y a contramano de los tiempos que corren, de las ideas que circulan, más allá de lo que opinan los fanáticos del mercado, de lo que dicen los manuales de comercio, de lo que marcan las encuestas o indican las estadísticas, usted decide ayudar a alguien.
Usted no tiene la menor idea de si ganará el cielo por esto, no sospecha ni remotamente que se lo vaya a recordar por este gesto, a usted no le sacarán una foto, ni lo recibirán después con aplausos.

Usted se levanta un día y decide ayudar a alguien. Y lo hace.

Así de simple: lo hace.

Usted no es un monje tibetano, no es un santo, no es necesariamente la persona más buena del mundo, no es el ser más espiritual de la tierra. Usted no es de otro planeta, su paciencia no es infinita.

A veces se pelea con un vecino o sus hijos lo sacan de quicio. No es zen, no es hippie, no es un millonario excéntrico que encontró en la filantropía su pasatiempo favorito, tampoco usted está al borde de la muerte y quiere hacer un bien antes de abandonar este mundo, y con total naturalidad decide ayudar a alguien.

Usted se levanta un día, y sin meditar los beneficios, sin analizar las ganancias, sin pensar el costo, sin anotarlo en una planilla ni dejarlo registrado en ninguna parte, sin intermediarios ni permisos, sin explicaciones ni preámbulos, como lo más natural del mundo decide ayudar a alguien.

Usted no se ha vestido de gala, no anda con muchas vueltas, no lo pensó durante años, no lo charló con un secretario ni con un jefe, y decide ayudar a alguien.

Usted tuvo una vida color de rosa, usted no tuvo una vida color de rosa, a usted nunca nadie lo ayudó, a usted una vez lo ayudaron, usted es hombre, usted es mujer, usted es padre, madre, no es madre, no es padre, y decide ayudar a alguien.

Usted se levanta un día, y no es el cumpleaños de nadie, ni el aniversario de nada, ni la conmemoración de ninguna cosa, no viene al caso por algo en particular, no tuvo un sueño revelador, ni una pesadilla en la que vio el túnel y la luz, tampoco un rapto místico.

Usted se levanta un día y decide ayudar a alguien.
Y lo hace.

Así de simple, lo hace.Sin más.

Más ser humano que otra cosa. Usted se va a dormir y ayudó a alguien.

Usted se levanta al día siguiente, y el mundo ya ha cambiado en algo."

*Anuchi Cid dijo...

Ayer, como se ha vuelto rutina y costumbre, viajaba en el 60 perdida en mis pensamientos. Dentro de ese laberinto mental había ventanas por donde espiaba a mi alrededor, a las personas que me acompañaban en ese trayecto ya tan cotidiano. Y me hacía, más o menos, la misma pregunta. Yo, matándome de culpa o angustia o bronca conmigo misma por no encontrar ESE proyecto con el cual me sienta identificada, me sienta parte, me sienta orgullosa, mientras (casi) todos a mi alrededor viven sus vidas sin esas mismas preocupaciones, sino otras. La mayoría se conforma con las explicaciones simples acerca de las cosas que nos pasan, se conforman con Clarín o La Nación, o incluso con El Argentino al bajarse del tren. Así uno se siente aún más en la lona.

Me parece que apelar a la "naturaleza humana" es algo carente de sentido. Como ya bien dijo uno de los comentaristas de la entrada, somos seres casi enteramente sociales, y el contexto de vida en el cual nos insertamos al nacer influye decisivamente en lo que serán nuestras vidas de ahí en más. Contextualicemonos entonces. Los que aquí asistimos somos hijos de una generación compleja, que, acallada y encerrada por una dictadura que pregono el miedo y la individualidad, prohibió usar la palabra "política" como algo positivo. Siempre es negativa, siempre es peligrosa. Siempre es en vano. Después, las reformas neoliberales aplicadas a las instituciones que nos educan, que con un concepto "progre" de autonomia desligaron los contenidos y los lazos que puediera tener la educación con la sociedad. Quienes tuvimos una chispa para decir "che, esto no me gusta, tenemos que hacer algo" no fue por iluminación divina, sino porque nuestro contexto de alguna manera también influyo. Ahora bien, aqui estamos, preguntándonos como ir contra la corriente que lleva a todos a solo mirarse el ombligo (y demasiadas veces con razón, porque el que no se lo mira no come) y con nuestras acciones provocar que la realidad cambie de forma. No acuerdo con que cualquier acción es buena. Tiene que estar provista de sentido dentro de una situación determinada, y pudiendo hacer una valoración de lo que hoy es necesario modificar. Podemos dedicar nuestras energías a un único espacio, pero sin dejar de mirar a todos los otros.

Creo que en el no hacer, además de todo lo que ya se ha dicho, hay una cuestión de confianza. Aprender a confiar en los demás, en los "compañeros", también nos ha sido robado como generación. "Pisale la cabeza, porque no vas a avanzar", premisa preponderante en este capitalismo carnivoro y paternalista. Yo quiero confiar, quiero hacer, quiero aprender: pero soy conciente de que cada uno tiene su camino a seguir y cada uno necesita su tiempo para procesar como decisión militante el ir contra la corriente.

Lazaro dijo...

¿Procesos sociales? Naturaleza humana.

Lazaro dijo...

Te acabo de leerte nuevamente y tengo la siguiente opinión:

Ir contra la corriente, según mi punto de vista, no es una decisión militante, sino una forma de ser. Quien va contra la corriente no va porque lo decide, sino porque es así. La decisión es un proceso que responde intereses humanos, a deseos. Los deseos son intrínsecos a la persona que decide... no decide tenerlos; los tiene. Puede decidir ser coherente o incoherente. Ahora, quien no tiene deseos de ir contra la corriente, como mucha de la gente que, como bien dijiste, se conforma con Clarín, o La Nación, o El Argentino, no va contra la corriente porque no le nace, porque no es así.

Acuerdo totalmente en que somos, en grán medida, influídos por un bagaje cultural y de valores que se nos inculcan conciente e inconcientemente como un proceso social. Ahora, el ser humano es un ser social, es su naturaleza; por lo tanto ese proceso ES la naturaleza humana, al igual que mcuhos otros.

No cabe duda que la dictadura fue y es un fenómeno determinante en la forma y contenido de nuestra sociedad y de nosotros, "los que aquí asistimos", como bien dijiste. Ahora, no es el único. Todos son procesos determinantes. La historia se remonta, a grandes razgos, a la colonización, y antes infinitamente. Somos resultado de una evolución, y en nuestros procesos grupales y sociales existen entrecruzamientos a niveles inimaginables, históricos, familiares, etc.

A esto lo llamo "naturaleza humana". Simplemente no creo que el ser humano sea un ser divino o especial. Es un mamífero. Un ser vivo más de este planeta.

Mariano dijo...

A mi me dan ganas de cambiarles la pregunta... ¿Por qué habría que hacer algo? ¿Por qué hay que ocuparse de hacer por otros lo que esos otros no hacen por y para sí mismos? ¿Por qué no comprometernos todos y cada uno a hacer las cosas bien, cada uno desde su ámbito, en su lugar, trabajar y ser honestos, darles una buena educación a nuestros hijos, etc.? ¿No estaríamos mejor?

Facu S dijo...

Hay que tener cuidado cuando hablamos de "naturaleza humana", le atribuimos muchas cosas que tambien son ideas impuestas.Si hay egoismo, no creo que nos sea mas propio que las ganas de ayudar.

Yo creo que tanto el egoismo como la solidaridad son como musculos, se fortalecen si se usan, crecen si se ejercitan.Por eso para algunos es mas facil que para otros.

El tema es que como sociedad venimos ejercitando el individualismo hace mucho tiempo, esta muy instalado, muy fortalecido y por eso llegamos a esto, a tener que debatir sobre la desigualdad y buscar un cambio de valores.

Yo hago muchas cosas en grupo por que lo necesito, me carga las pilas,me nutre el intercambio, pero no se puede hacer todo con todos,por eso pongo prioridades o intento.

Como seres humanos tambien caemos muy facil en la comodidad, en la negligencia.Parece que lamentablemente estamos acostumbrados a postergar todo lo postergable.

Pablo dijo...

Uh, que complicado el tema de la naturaleza o no naturaleza!

Yo creo que naturalmente necesitamos de otros y tener vínculos, creo que casi tanto como necesitamos comer.

Pero evidentemente la cultura individualista y competitiva nos aleja, inhibiendo todas las posibilidades y todo el potencial que tenemos para hacer-con-otros (base para la participación).

Creo eso, creo que es más o menos lo mismo que dijeron, pero bue, también lo quería decir.

Pablo dijo...

Me quedaron dos cosas:

Para Analía --> ¿Crees que todos en algun momento pueden hacer un camino hacia un cambio de "mentalidad" para empezar a ir contra la corriente? Porque ojalá sea así! yo no lo veo, lamentablemente, creo que estamos, en ese sentido, yendo para atrás.

Para Mariano --> Mariano, creo que no pasa por ocuparse de otros o de uno, se trata de construir junto con otros, en todos las cuestiones que nos afectan a todos y a todas...