miércoles, 6 de octubre de 2010

IDEAS RODADAS: Participar. Sí!, Pero…

Una abrumadora mayoría de los universitarios consultados opina que los jóvenes deberían participar para resolver los problemas de la sociedad de la que son parte. Sin embargo, solamente cerca de un tercio ha vivido alguna experiencia concreta de participación, dividiéndose en partes iguales entre los que están participando al momento de la consulta y los que participaron con anterioridad.

Se debe resaltar la gran adhesión a la idea de que los “jóvenes deben participar para resolver los problemas de la sociedad”. En el plano del discurso, por tanto, la participación es altamente valorada. Pero, por otro lado, es también notable la gran distancia entre el deber ser y el hacer concreto.

Entonces nos y te preguntamos:
Si la gran mayoría piensa que hay que participar ¿Cuáles pueden ser los motivos de que esta idea no se lleve a la práctica?

14 comentarios:

Luciano dijo...

Creo que para responder a esta pregunta se pueden tomar muchos caminos, ya que la distancia entre lo que pensamos y los que hacemos se manifiesta en muchos ámbitos de nuestra vida, y esta suele ser mayor o menor en función de muchas variables. Algunas tienen con ver con el contexto cultural, otras con la situación coyuntural, otras con la particularidad de cada sector y de cada persona.
Como no tengo tiempo ni podría hacer todo ese análisis ahora, propongo ir a lo que veo en jóvenes que viven en un barrio en polvorines, provenientes de un sector social medio bajo. Creo que además de no tener una educación que les haya favorecido el hecho de participar activamente, tampoco han visto en los adultos o referentes esta actitud. No hay muchas instituciones que se lo promuevan, y muchas veces participar está fuera de su horizonte de prioridades, porque tampoco creen que esto pueda tener un impacto real en la mejora de sus condiciones de vida. A veces pequeñas experiencias de participación con un impacto positivo a corto plazo, colaboran en revertir esta percepción y abren un nuevo horizonte de posibilidades.

Anónimo dijo...

Coincido con la idea de los referentes. La participacion social nunca fue fomentada desde los adultos o referentes hacia los jovenes.Y por mucho tiempo el hecho de participar tuvo una connotacion negativa, al igual que el hecho de "hacer politica".
En sectores de clase media-alta creo que existe un pequeño miedo que al participar en algo activamente se termine respondiendo a intereses que sean ajenos a la persona. Cosa que se hace ficticia si la persona tiene bien en claro sus inquietudes y como manifestarlas.

Anónimo dijo...

Facundo Sandoval

Facundo dijo...

Gracias por abrir los comentarios. Los dos coinciden en mirar el contexto en el que los jóvenes se socializan y como la participacion no ha tenido un lugar preponderante en su educación como para adquirir, en la practica, actitudes en ese sentido. Por lo tanto, como diría mi madre, esto no sería solo un problema juvenil, sino más amplio. Si fuera así, por donde viene las causas, ¿la dictadura y los miedos que la acompañaron?, ¿los noventa y los "individualismos"?, ¿la democrácia que tenemos poco participativa?...

fer dijo...

Me parece que muchos factores confluyen, pero creo que predomina la desilusión y la sensación de que nada de lo que se haga va a dar respuestas a la realidad tan compleja que nos rodea, y que quizás las acciones puntuales, son islas que no pueden conducir a un cambio, e incluso islas manipuladas a los intereses de determinados actores.
El individualismo, la guetización, el "miedo", la pérdida del sentimiento de comunidad y la fragmentación social también contribuyen a la no-participación y el no-contacto con otras realidades, lo que genera en parte una falta de sentido, y sentir al otro como muy lejano, y difícil de alcanzar. En todo este mar de cosas, y con la desconfianza que esto genera, cuesta elegir espacios de participación y sostenerlos en el tiempo. La necesidad de generar espacios abiertos, participativos, con consignas y objetivos claros puede generar en aquellos jóvenes que se "animan" a participar una experiencia positiva, y un cambio en su representación de los otros, integrar socialmente e invitar a pensar en la posibilidad de infra-cambios, cambios que despierten esperanzas. La práctica, las ideas en acción, que se mueven en el terreno de lo posible, combaten día a día con la ilusión de la utopía, que vuelve truncos a priori todos los esfuerzos, o en este caso, los deseos de participación.

Carolina Galea Robles dijo...

Cuando leí el capítulo acerca de la Participación, mi desbordado optimismo encontró una buena noticia: 96% de los jóvenes encuestados consideran que su generación debe participar. A pesar de que el porcentaje baja considerablemente al llegar a la participación efectiva, el sólo hecho de que se encuentre arraigada la idea de la necesidad de participación es un punto de partida. De allí, la pregunta que lanzan me parece central, y para responderla reflexioné desde mi perspectiva y experiencia cuáles son las razones de que participe o no en terminos generales. Y éstas son:
1° En general muchas organizaciones (en especial los partidos políticos o diversas instancias gubernamentales) que llaman a la participación, lo hacen en términos formales y contextos muy delimitados. Tan delimitados que muchas veces se traducen en dar la opinión sin que eso signifique necesariamente intervenir o tener la opción de modificar lo ya instaurado. En estas condiciones, no me dan ganas de participar.
2° La participación, como bien afirma el libro, implica un proceso y no una mera acción como el firmar, el opinar, el gritar, el votar, etc. Estas acciones podrán estar dentro de un proceso de participación pero ciertamente no lo agotan. Más aun, al parecer no bastan. Necesitamos de proyectos de sociedad que contengan esta concepción de participación, que por un lado nos permitan efectivamente ser parte de las decisiones del colectivo y por el otro se transformen en un espacio para aprender a participar. Porque no nacimos en una sociedad acostumbrada a participar, se hace necesario que nos enseñen a trabajar con el otro y a practicar en una cultura que se aleje de la competencia y el individualismo reinante. En este contexto, sí me interesa participar.

Rosendo Guillermo dijo...

El tema no es nuevo (en mis épocas de puber ya se hablaba)y lamento que mi opinión quizá no sea actualizada pues hace años que no participo en encuentros con otros. En los años 70,cuando éramos jóvenes, el ámbito principal que cobijó a esa generación fueron las parroquias de todo el país con sus múltiples "Grupos Juveniles" donde ese espacio fue usado libremente hasta 1976, luego nada fue igual. Me parece que hoy año 2010 la idea está vigente y el porcentaje que presenta el libro es real en lo que refiere sobre una sociedad distinta con la herramienta de la participación.
Las causas sobre la lentitud en integrarse son múltiples. Aquellos jóvenes que desean incorporarse también tienen que morfar (ganarse el mango rápido en las grandes ciudades no es poca cosa). Esta causa es muy sencillita, pero es el corazón de la cuestión pues la idea de participación en los jóvenes se da justo en el momento que el jóven define su vocación, su futuro, sus compromisos, sus afectos, su despegue de la familia, sus amigos,su recreación, su estética, su terapia, su subsistencia etc.
Tengo otras causas, pero aporto la que presumo ocurre en el mismo instante y en un lapso de 10 años, que al posible jóven participante se le presenta un sinnúmero de cuestiones que resolver TAMBIEN VITALES.
Sepan disculpar la precaria opinión pero pasé por el trance de decidir, optar, proyectar el futuro,tener miedo, espantarme por el fracaso y es un kilombo. Un beso che.

Facundo dijo...

Rosendo, creo tu comentario tiene que ver con una situación de la que muchos investigadores de la cultura hablan. De la dificultad que los adolescentes y jóvenes tienen para construir la propia identidad y encontrar puntos que den seguridad para crecer. Se habla de la fragmentación que sufren los jóvenes en relación a que no hay puntos de referencia claros que otorguen identidad a la persona. Por ejemplo soy “metalurgico” o soy “estudiante universitario”, eso puede cambiar de un día para el otro y uno es varias cosas a la vez. De afuera no recibo mucha estabilidad, empezando por la inestabilidad laboral de ellos y sus padres, lo cambiante de las instituciones políticas, el achicamiento del Estado y la consecuente crisis de las instituciones educativas, de salud y otras seguridades. Dejando al individuo y en este caso a los jóvenes más “a la intemperie”, donde tienen que hacerse cargo de sus vidas ellos solos.

Carlos Amanquez dijo...

Estimados, que bueno es contar con tan ricos comentarios y experiencias. Como bien dice la encuesta el 96 % cree que se debe intervenir de alguna manera en beneficio de la sociedad, permitanme hacer una comparación con una encuentes que realizamos en un pueblo. En la misma consultabamos a la ciudadania si ellos acompañarian un nuevo sistemta integral de separación de residuos solidos domiciliario, a través de separar en su casa lo organico de lo inorganico. En esta encuesta el 100 % de la población dijo que si. Que colaborarian, pero en los hecho, no cumplio la mayoria de las personas.
Con esto expreso que en la concepción general, en el imaginario de leyes colectivas, sabemos lo que es correcto y lo expresamos pero en los hecho no somo tan correctos.
En esta caso la pregunta fue. Crees que los jóvenes deben participar? sin duda todos dirán que si, pero al consultarle especificamente no es la mayoria quienes intervienen en la realidad social.
Los factores son varios. El primero son los compromisos, uno antes de ser por ejemplo voluntario, es estudiante, hermano, hijo y amigo. Muchas de estas acciones cotidianas limitan a los jóvenes a comprometerse en un espacio. Esto no expresa sin embargo que sea malo aluna de estas acciones. Otra es la identidad juvenil, en una etapa donde buscamos que somos, que haremos, que queremos y que buscamos comprometerse a tomar partido en algo o tomar una bandera es poco perceptible y hasta produce cierto rechazo y miedo.
Otros factores son los economícos, debo trabajar no puedo intervenir, o debo estudiar por que ellos debo cumplir ahora.
Entiendo a estos factores como generales y más conocidos, que los comparto con vosotros desde mi conocimiento y experiencia personal en proyectos.
Sin duda alguna es muy bueno saber que en general los jovenes saben que se debe participar. Eso es primordial en las bases que sustentan esta sociedad, ahora que no puedan o no quieran llevara un tiampo más, si vamos a los hechos, los sectores sociales y la participación bien entendida no deberia existir, pero ante acciones y cuestiones sociales que nos involucran por la inperfección de la vida social nos lleva a existir.

Muchas gracias

Carlos

Evaristo A. Carriego dijo...

Se me ocurren diversas líneas de reflexión sobre el tema.

La primera es, "a participar se aprende...participando", y si las primeras experiencias de participación no son significativas no hay aprendizaje posible.

Me parece interesante esta posición ambigua, entre el Si, hay que participar...pero...

Podemos pensar en términos de código de comunicación?, decodificar las reglas de la participación es mucho más complicado que otras funciones sociales?

Sebastián Prevotel - Centro Nueva Tierra / Centro MAPAS dijo...

Saludos amigos, a pedido de los compañeros de La Flecha, van algunos comentarios sobre la cuestión de la participación.
Una cosa general que creemos importante interrogar es la propia mirada respecto al tema participación y cierto tipo de mandato/deber-ser que no permite ver formas sutiles y más amplias de protagonismo (que deben ser comprendidas y pensadas) y que muchas veces (lo vemos en ámbito de las organizaciones populares) funciona como coartada para procesos sin resultados consistentes.
Van entonces algunas ideas, defíos a la hora de encarar la cuestión de la participación juvenil. Son una pasada en limpio de la reflexion que venimos llevando adealnte desde nuestro Centro de Formación Política en cojunto con actores sociales y políticos de distintos puntos del país:

1. No basta con ponerle la etiqueta de “participativos” a los espacios, a las prácticas y a los proyectos: democracia “participativa”, foro “participativo”, jornada “participativa”. A veces, en nombre de lo participativo, se pierde de vista es el equilibrio (o tensión) que hay que generar entre procesos y resultados. Incluso a veces la idea de hacer que las cosas sean participativa terminan bloqueando: la preocupación por lo participativo nos hace perder de vista el sentido de los procesos y la búsqueda de consecuencias.

2. Evitar miradas ingenuas de la participación: La participación no exime de la responsabilidad pedagógica de conducir un proceso hacia unos resultados concretos. Saber que la participación siempre es parcial, no es todo y los que participan siempre defienden un interés. Por otro lado, a veces nos engañamos diciendo que algo no funcionó porque la gente no participó. Hay varias cosas de realismo acerca de la participación: saber que algunos espacios son virtuales y otros son reales; que el tiempo siempre pesa; que cuando se toman decisiones no se puede conformar a todos; y que no todo lo que sale vale sólo porque haya salido. Ver que los procesos participativos son limitados y asumirlos así, que sean lo mejor posible, pero saber y reconocerlos como limitados. No descalificarlos.

3. Preguntarnos de donde nos vienen las ideas de la participación. La demanda de participación “a secas” debe ser revisa muy fuertemnte. Es necesario preguntarse por la calidad de la participación y las propuestas y objetivos de la misma. Circula entre nostros una versión “pasteurizada” de la idea de participación que fue la marca de origen de las políticas focalizadas de los años 90 que en nombre de la horizontalidad y la “descentralización” da coartada a la desresponsabilización y la generación de dinámicas “inconducentes”. La gran pregunta es bajo qué condiciones la participaci´n supone DECISIÓN y la decisión CONSECUENCIAS.

Nerinita dijo...

Creo que pasa por varios factores, no solo por la propuesta que se reciba. A veces se asocia ideología con politica o partido político y, tras el descreimiento de la población en referentes que los representen en sus intereses, esta idea lejos de acercar, ahuyenta. Otro factor puede ser la falta de tiempo o el compromiso que genera la participación.

Facundo dijo...

Si, se aprende participando...

Experiencias.
Buenas experiencias, es un camino.

¿Sera posible generar círculos virtuosos? de buenas experiencias que impulsen a nuevas prácticas y llamen a otros y estos experimienten y así que siga.

Coincido en que hay que pensar con que objetivos se participa, como dice Sebastian y "revisar la calidad de la participación", pero tambien pienso quizas haya que valorar la participacion social o solidaria o cultural, aunque esta sea un poco light o noventosa.

Quizas me estoy conformando con poco, pero lo digo como para tomarla como punto de partida, considerando que por un lado se empieza y desde allí aportar para que se vaya haciendo más "pulenta"

Maria Mannesi dijo...

Facundo, no estas tan "afuera" como decis. Me senti muy representada cuando lei lo que escribiste: "De afuera no recibo mucha estabilidad, empezando por la inestabilidad laboral de ellos y sus padres, lo cambiante de las instituciones políticas, el achicamiento del Estado y la consecuente crisis de las instituciones educativas, de salud y otras seguridades. Dejando al individuo y en este caso a los jóvenes más “a la intemperie”, donde tienen que hacerse cargo de sus vidas ellos solos."

Al no tener referentes o modelos que nos ayuden a saber como y donde participar, resulta bastante dificil empezar de cero. O mejor dicho, uno nunca sabe por donde empezar y, algunos, ahi se quedan.

Se me viene un ejemplo (estereotipado)a la cabeza: los hijos de papa abogado, siempre empiezan a trabajar en el estudio juridico de la familia, las hijas de mama actriz, siempre empiezan a tomar clases desde muy chiquitas y debutan en algun show de la mama. Estaria buenisimo que existiesen cada vez mas padres/referentes que participen activamente para asi cultivar hijos participadores.

Un abrazo!