jueves, 14 de agosto de 2008

¿Alguna duda?

A aquellos que están más lejos, los llamamos “desconocidos”. Los “pensamos” y nos formamos ideas sobre esos otros, por más que nunca nos hayamos encontrado. No sabemos bien de donde vienen esas ideas o como es que salen de nuestras cabezas. Pero están. Ahí. Siempre presentes. Porque hay imaginarios, hay construcciones. Ahora, tengo una duda…

¿A vos te parece que las imágenes que tenemos de esos otros pueden ser erróneas o pensás que las ideas que nos construimos son fieles a la realidad?



7 comentarios:

Las discípulas de Elma Tetabueno: Ají Picante y Rominéutica!!! dijo...

Tendemos a construir al otro con barreras como el sentido común o los prejuicios. Siempre que me hago una idea de como es ese "otro", sólo por su apariencia, al entablar conversación o escucharlo dialogar con otras personas, me llevo una idea completamente distinta de la inicial.
Entonces, deduzco que es díficil percibir la realidad desde un punto de vista superficial como lo es una suposición.
La comunicación hace al conocimiento. Pero... siempre hablamos con ese otro para conocerlo? O simplemente nos quedamos en la idea llana de una construcción enquistada?

Y ustedes, más que darme respuestas me generan preguntas. Maravilloso!

Romina.

Facundo dijo...

"Discipulas" en un momento se preguntan si siempre hablamos con el otro para conocerlo... creo que no, y me parece que la apariencia, el cuerpo y sus caracterìsticas, la ropa, el modo de hablar influyen mucho mas de lo que pensaba... caramba. ¿como hacemos?

Pablo dijo...

Muy bueno el blog de las discípulas de Elma Tetabueno!
El conocer al otro en general es muy superficial. Capaz que no esté mal, porque no podemos conocer todo en profundidad antes de actuar. Pero si podría ser que en vez de pensar que el otro es una amenaza o un pelotudo, pensemos que el otro es un igual, un compañero, un copado. Y después vemos.
Saludos!

Chicas OV dijo...

muy buen blog y muy buena revista. la "compro" siemrpe en la facu y me alegra q sigan con el proyecto tmb via blog...
entren al nuestro si pueden..
chicasov.blogspot.com
saludos!

Belén dijo...

Pienso que muchos no disfrutan conociendo a las personas y su complejidad y así pierden hasta parte de su propio conocimiento y crecimiento, pero también creo que muchas veces depende, por lo menos en mi caso, del estado de ánimo, la predisposición, incluso inconscientemente,ya que no voy cavilando siempre acerca de si voy o no a facilitar un diálogo o acercamiento con tal o cual persona, simplemente se da la circunstancia y uno responde como lo siente en el momento.

Saludos!!

Facundo dijo...

Hoy a la mañana me llamaron porque me estaba buscando un amigo... tiene cinco años, se llama Diego y venía con la mamá, en general no se puede charlar mucho tiempo, pero me hace cada pregunta... Como dicen los Luthiers, los chiquitos casi casi que tabien son seres humanos!

•Laura Avellaneda• dijo...

Si y no. En parte construimos la imagen de "los otros" con elementos que ellos nos reflejan, con lo que nos muestras, nos venden, nos quieren hacer creer... entonces nosotros caemos en el juego y armamos nuestras imagenes mentales conforme al deseo de ellos mismos. Pero también es cierto que hay un montón de cosas que "los otros" no dicen directamente acerca de sí, que no se expresan con palabras ni se muestran directamente, pero son ideas que nosotros mismos vamos formando en base a cosas que vemos de ellos y que repercuten en nosotros, aunque quizás no se den cuenta. Entonces ahí se cae en alguno de los dos lados de una línea muy delgada: por un lado, en saber interpretar y percibir la esencia del otro más allá de lo que nos diga explícitamente de sí mismo, poder ver un poco más profundamente que su curriculum vitae o el speech que usa para con todas las personas, poder descubrir que hay detrás de esa máscara que todos (indefectiblemente todos) usamos para movernos en sociedad. Y por otro lado, está el peligro (y el riesgo real, porque la mayoría de las veces sucede) de caer en un prejuicio, un preconcepto, de encasillar al otro en alguno de los tantos moldes de persona que tenemos formateados en nuestra cabeza y creer que es uno más de todos esos, sin darle la oportunidad siquiera a que muestre verdaderamente quien es y que tiene para darnos, para contribuir a nuestro desarrollo como personas, o incluso qué necesita para ver en qué podemos contribuír nosotros con el (o ella).